diumenge, 25 de setembre de 2016

Refugiats congolesos a Escola Pia de Mexicali

Hem rebut la notícia dels refugiats del Congo que estan arribant a la frontera de de Mèxic a l'alçada de Califòrnia, per poder entrar als EUA. Són milers els que arriben.
Els escolapis de Mexicali han obert les seves portes per acollir-los.
En Luis-Felipe Leyva, escolapi, ens ha fet arribar aquesta crònica de l'Àngels Doñate, una catalana que es troba col·laborant com a voluntària per aquelles terres des de fa 6 mesos.

Diu així:
“Varan cientos de africanos en Mexicali” .
Un número, un titular, una noticia. Palabras que apenas significan algo para nosotros. Nos roban un minuto de nuestro tiempo, quizás dos. Vivimos bombardeados por tanta información que todo se convierte en ruido. En segundos olvidamos dramas que algunos pueblos sufren por años. Pero entonces, como me ha pasado a mí, el destino hace que nos tropecemos con uno o varios de esos cientos de hermanos africanos. Los escolapios han abierto las puertas de su casa y sus brazos para acogerlos. Y ya nada es igual. No podemos quedarnos indiferentes al mirar unos ojos y descubrir, a través de ellos, un corazón que rebosa las mismas alegrías y dolores que el nuestro. Cómo olvidar el olor de su miedo que se parece tanto al mío o el peso de sus dudas que son realmente las mías? Ella podía ser yo, él podía ser mi hijo… si el mundo girara en otro sentido, si la suerte hubiera caído de su lado y no del mío. Reconocerme en ellos. Reconocer en ellos a toda la humanidad. Reconocer a Cristo que sufre, crucificado una y otra vez, mientras camina buscando quien le acoja… hace que su suerte y la mía queden inexplicablemente unidas. No importa si nacimos aquí o en el Congo, al otro lado o a este… Todos somos uno. (Colaboración de Angels Doñate, periodista, escritora, educadora, voluntaria…)